Mi Opinión. · Federico Gómez Dangond


Por favor, no prometan “cambios”.

Por Federico Gómez Dangond · Texto del manuscrito, sin fecha atribuida.

Estadísticamente hablando, basado en datos reales y teniendo en cuenta periodos largos (independientemente de altibajos circunstanciales), en el mundo, Latinoamérica y Colombia hemos avanzado significativamente en todas las dimensiones (salud, saneamiento básico, seguridad, educación, reducción de la pobreza, economía, productividad, ciencia y tecnología).

A pesar de esta realidad positiva, nuestros instintos naturales y culturales crean un sentimiento de insatisfacción, de necesidad de estar mejor (relativa con relación a otros), por ende, un permanente sentimiento de necesidad de “CAMBIO”.

Este sentimiento promueve un “CAMBIO” en el sistema, legislación y NUNCA en el individuo. Desafortunadamente, hoy los deberes y los derechos se asumen con base en los deseos y no con base en los acuerdos, convirtiéndose en la causa raíz de nuestras dificultades, reales y/o relativas.

Voy a citar unos ejemplos: i) Se necesita gestionar el déficit, en consecuencia, se promueve una reforma tributaria para incrementar los ingresos. Me pregunto: ¿alguna vez los contribuyentes han cumplido a cabalidad las normas tributarias y/o el estado ha optimizado su gasto?; ii) Se necesitan viviendas más seguras por un(os) siniestro(s) puntuales, muy lamentables, en consecuencia, se promueve una ley de vivienda segura que modifica la norma. Me pregunto: ¿en los siniestros ocurridos se ha cumplido la norma?; iii) Se necesita controlar el crecimiento desordenado de las ciudades, en consecuencia, se gestiona un cambio de POT en cada gobierno de turno (corto plazo). Me pregunto. ¿Se han diseñado planes maestros de ciudad región con visión de largo plazo (más allá del periodo de gobierno) a escala que corresponde y peor aún, se han cumplido y respetado los POT´s por parte de los actores públicos y privados? Como estos y muchos más ejemplos, podemos ilustrar símiles en todas las dimensiones.

Es costumbre atacar las consecuencias y no la causa raíz de los problemas, por consiguiente, los discursos políticos más sencillos y efectivos son promoviendo un “CAMBIO”, utópico, que es muy bien recibido por el subconsciente del electorado. NO NECESITAMOS UN CAMBIO, simplemente, necesitamos hacer y hacer cumplir lo que está establecido (las normas son adecuadas, el problema está en quienes las ejecutan y quienes las controlan). Invito a los futuros candidatos a promover NO CAMBIAR nada y prometer HACER Y CUMPLIR.


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