Mi Opinión. · Federico Gómez Dangond


¿Blandas o duras?

Por Federico Gómez Dangond · Texto del manuscrito, sin fecha atribuida.

Estamos viviendo un cambio más acelerado que nuestra capacidad de adaptación. Los avances en gestión de la información, inteligencia artificial y acceso al conocimiento representan un reto para las generaciones que estamos formando.

Los siguientes aspectos de manera cronológica forman y aportan al éxito de las personas:

Educación, el deber ser del hogar, apoyado en nuestra cultura, principios y valores;

Conocimiento, proveído generalmente por colegios, universidades o “sistema educativo”;

Habilidades, una mezcla entre conocimiento, experiencia y relacionamiento, desarrolladas en el ejercicio de un oficio o actividad;

Criterio, juicio forjado por experiencias y la aplicación del conocimiento; y

Carácter, consecuencia de la madurez, seguridad y criterio, conlleva a la fijación de posiciones claras.

El “sistema educativo” colombiano, el que yo viví, resalta en su enfoque al conocimiento, el desarrollo de habilidades duras, con muchas oportunidades de mejora en desarrollo personal, cultural, deportivo, y aspectos orientados al ser. Son escasos los programas orientados en habilidades blandas (comunicación, liderazgo, empatía, negociación, trabajo en equipo). Es probable que las habilidades blandas se desarrollaran más por aspectos circunstanciales como: relación con hermanos, deporte (individual o grupal), vínculo con casa de amigos o familiares, etc. No como una consecuencia de una programación del “sistema educativo”.

Si bien el éxito es relativo, tiene en común alcanzar los logros trazados, para ello se requiere habilidades blandas. Hoy, la falencia de habilidades duras es factible subsanarla preguntándonos ¿quién? a cambio de ¿cómo?, en el caso de las habilidades blandas no es factible. Es probable que parte de las habilidades duras sean reemplazadas por inteligencia artificial, por lo cual, es responsable evolucionar al sistema formativo en habilidades blandas, principios y valores con competencias para gestionar las ilimitadas e impredecibles posibilidades por venir; se requerirá más que conocimiento.

Invito reflexionar sobre la evolución al sistema formativo, comenzando en casa (rol familiar) con énfasis en habilidades blandas que ayuden a gestionar las posibilidades del nuevo mundo, realizando pedagogía (endomarketing) y finalmente, evolucionando poco a poco en los currículums de programas en colegios, universidades e instituciones técnicas.

Es un primer paso que podría promover priorizar el ser sobre el saber, la cultura sobre el conocimiento y el bienestar sobre la posesión.


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